Andorra y los sacudidores de alfombras

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Mientras el Govern dels millors y el grupo parlamentario que lo soporta en el poder intentan dar a la ciudadanía una imagen, patética, de cohesión, la realidad es que la carrera de los “navajazos traperos” no ha hecho sino comenzar. La elección ayer de su nueva ejecutiva, del presidente y del secretario general que la va a liderar no es más que una nueva y grotesca pantomima de cara a la galería.

Y así mientras Antonio anda intentando pactar por Sant Julià un nuevo Cap de Govern que le jure y perjure que nunca levantará las alfombras de su nefasto mandato ni que le siente en el banquillo por las presuntas responsabilidades civiles y penales que sus arbitrarias decisiones han ocasionado al país en general, y a muchísima gente y empresas en particular, y pudiendo haber llegado a ofrecer como contraprestación a la desesperada ser él mismo el que haga saltar por los aires ésa extraña formación que ha encabezado, los números en todo caso le saldrían, sus posibles delfines han empezado una alocada carrera por la sucesión.

Efectivamente se puede comprobar en las distintas redes sociales un aumento sustancial de actividad en varios de ellos, con el denominador común que al igual que antes replicaban los comentarios de los demás, ahora ya no lo hacen. ¡La guerra ha comenzado!

Hay alguno que se presenta en plan victimista, que a estas alturas no se puede creer ni él, otros que prefieren salir en todas las fotos, sin mirar de qué va la foto, así hay alguna de ellas, otro que prefiere mantenerse en silencio y otro que está sin estar, que se fue sin haberse ido y que ha vuelto.

Dentro de todo el mal que las decisiones arbitrarias que el Govern dels millors y el grupo parlamentario que lo soporta en el poder han causado al País, lo mejor es que entre la ciudadanía andorrana, que ha tenido que madurar a la brava, a la fuerza ahorcan, ya hay muchísima gente que hace tiempo saben de qué pie cojean toda ésta panda y no los van a volver a votar. Lo peor es que la oposición sigue en paradero desconocido. Si que es verdad que se empezó a hablar de una plataforma transversal para quitar a toda ésta panda del medio, pero…

Andorra es un gran País y podría serlo todavía mucho más. Andorra tiene que coger el toro por los cuernos ante los nuevos retos, tiene que saber posicionarse en Europa y ha de reinventarse para ser sostenible en las próximas décadas. Y eso solo lo puede hacer un verdadero hombre de estado. Un hombre de Estado es aquel ciudadano que se sabe y siente heredero de la cultura, de las tradiciones, de los valores, de los aciertos y errores, victorias y derrotas de su nación; que se siente heredero del pasado y responsable del futuro de su pueblo. Andorra necesita un hombre de estado, un estadista que piense en las próximas generaciones. Y eso ni en el Govern dels millors ni en el grupo parlamentario que lo soporta se puede encontrar.

El próximo Govern tiene el deber y la obligación moral ante todos sus conciudadanos de levantar todas y cada una de las alfombras, airearlas, ventilarlas y sacudirlas a fondo. Y todo lo que no sea eso será seguir con más de lo mismo y eso, ya lo hemos padecido suficiente como para saber que no nos llevará a ninguna parte.

 

 

 

 

Intenten ser felices.