Los listos se acaban cuando se acaban los tontos

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Si en nuestro artículo del 25 de diciembre de 2015 hablábamos de lo execrable que llegaron a ser “los 11 principios de la propaganda nazi de Joseph Goebbels“, el enano místico, resentido, cojo, con un gran complejo de inferioridad y al que Hermann Wilhelm Göring no dudo en calificar de “diabólico“, los norteamericanos, siempre dispuestos a “empeorar” lo peor de lo peor, se inventan el “Lawfare“, término que “describe un método de guerra no convencional en el que la ley es usada como un medio para conseguir un objetivo militar”, tal y como se recoge en 1999 en el libro sobre estrategia militar “Unrestricted Warfare“.

Pero, ¿qué es “Lawfare”?

Lawfarees el uso indebido de instrumentos jurídicos para fines de persecución política, destrucción de imagen pública e inhabilitación de un adversario político. Combina acciones aparentemente legales con una amplia cobertura de prensa para presionar al acusado y su entorno (incluidos familiares cercanos), de forma tal que éste sea más vulnerable a las acusaciones sin prueba. ¿El objetivo?: “Lograr que pierda apoyo popular para que no disponga de capacidad de reacción”.

Lawfare implica el uso indebido de herramientas jurídicas para la persecución política, el uso de la ley como un arma para destruir al adversario político por la vía judicial. Lo anterior se inscribe en un proceso de judicialización de la política (desde arriba), donde el aparato judicial se “eleva” por encima del Poder Legislativo y del Ejecutivo, dinámica que puede conducir a una “dictadura de los jueces” (y una pérdida total de equilibrio entre poderes). Para ser exitosa, esta guerra jurídica requiere articulación con los medios de comunicación y redes sociales, que operan para manufacturar consentimiento en contra o a favor de determinadas personalidades, grupos o sectores políticos. La aceptación o la eliminación y desmoralización del adversario político se concreta especialmente en el plano de la opinión pública.

Para esto se necesita una justicia cómplice, medios de comunicación que trabajen en absoluta concordancia con el objetivo de despedazar a las expresiones populares y políticos que participen en el ataque, siempre propalado generosamente por los medios y luego capitalicen los resultados de derrocar, inhabilitar y desprestigiar a las representaciones populares que se enfrentan a los intereses de los grandes grupos económicos. La actividad de los grandes medios es más conocida y evidente. Incluso en un rapto de extraña sinceridad un editorialista lo denominó como “periodismo de guerra“.

El Poder Judicial en nuestra zona ha devenido en los últimos años en un potente espacio desde donde se despliega, casi sin límites, estrategias de desestabilización y persecución política, hasta colocarse muy lejos del principio del equilibrio de poderes. Es el único que no deriva de la voluntad popular sino de complejos mecanismos de designaciones políticas y concursos, sumado a privilegios que los demás poderes no tienen. Esto le permite operar políticamente bajo un manto de institucionalidad.

Siguiendo el hilo de nuestro particular “Lawfare“, el que nosotros estamos padeciendo desde el INFAME 10 de marzo de 2015, hoy el panfleto oficial del estado vuelve a persistir en su “lacaya cruzada” de replicar cualquier cosa que publique El País allende los mares, un tabloide al servicio del PP y del banco Santander, uno de cuyos máximos accionistas es BlackRock, si atendemos las distintas noticias aparecidas en La Nueva Tribuna de Cartagena, sin ni siquiera pararse a reflexionar sobre la importancia que tienen las fechas. ¡¡En 2008 Banco Madrid era propiedad de la Kutxa!!

 

 

 

Intenten ser felices.

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