Odebrecht, la ceremonia de la confusión y otros menesteres

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Por Pedro ALBA

Lo del caso Odebrecht es curioso y muy sintomático. Y será sin lugar a dudas, muy probablemente, el próximo capítulo que la Justicia andorrana intentará vender como el gran escándalo que demuestra que Banca Privada d’Andorra era una máquina de lavar dinero. Eso sí, previo cambio de denominación y después que juez y fiscal dieran la vuelta por medio mundo aireando nombres y prácticas bancarias acontecidas en lo que en otras épocas era un santuario de la discreción. Nada, que lo poco que queda, si aún queda algo, se lo van a cargar en menos de lo que canta un gallo.

Y es que debe ser Andorra el primer y seguramente único país del mundo que investiga las entidades bancarias, las entidades financieras, en lugar de ir a por aquellos que supuestamente se lucraron con las prácticas presuntamente ilegales. Que también en eso habría mucho que descubrir. Y cuando dio entidades bancarias debería hablar de una sola, que esta es otra especialidad de la Justicia prospectiva andorrana. Contra lo que está permitido en cualquier estado de derecho, primero han señalado la víctima y después van a buscar las pruebas que justifiquen les acusaciones previas. Y hay más: BPA no es el único banco por el que pasó dinero, bueno o malo, de Odebrecht. A través de Crèdit Andorrà se han pagado supuestamente coimas a políticos latinoamericanos. ¿Han oído hablar ustedes que haya alguna investigación en marcha?

Y no solo eso. Ahora resulta que BPA es muy mala porque abrió unas cuentas a los padres de Demetrio Papadimitriu, un exministro panameño que podría haber cobrado tajada de la constructora brasileña. Él lo niega, evidentemente. Pero lo que no puedo negar nadie es que una parte importante del dinero que se mandó a BPA procedía, ojo, de Crèdit. Por tanto, el dinero estaba debidamente bancarizado y, en consecuencia, el control de origen lo tenían que haber hecho en el banco verde. Puede que riéramos si nos parásemos a pensar de dónde procedía el dinero que el político panameño de origen griego tuvo en Crèdit. Busquen en la red y encontrarán que dicho Demetrio estuvo vinculado a un escándalo con comida -¡sí, comida!- para escolares de por medio. Comida deshidratada en un plan de desarrollo concreto. Supuestamente se pagaba por aquellos menús más de lo que se debía y el sobrecoste iba a algunos bolsillos y a algunos bancos. Quien sabe si a los de Demetrio y a Crèdit. Pero esto no importa.

Hay dos varas o tres o quinientas de medir y lo que está claro es que a BPA le ha tocado la peor porque es mala, muy mala, por mucho que recibiera dinero previamente depositado en Crèdit Andorrà o de Andbank. Que esa es otra. Entre los otros menesteres que citaba en el título me viene ahora a la memoria que el gran mal de BPA fue alojar en sus cajas fuertes la calderilla de los Pujol, calderilla que ha sido la obsesión de un gobierno español que ha encontrado en Antoni Martí y algunos de sus ministros los más mejores escuderos. Y ya vemos como actúan en Madrid. Pues resulta que viniendo como venía el dinero de la Reig, porque si Pujol tuvo un amigo en Andorra ese fue Òscar Ribas, parece que los malos eran BPA.

Hasta un informe de ese chico con arraigo holandés llamado Carles Fiñana analiza los muchos movimientos que la familia del ilustre expresidente catalán hizo en Banca Reig, primero, y Andbank después, para exigir después a BPA que tenía que haberse asegurado del origen de los fondos… que venían de Andbank. Pero Andbank queda libre de toda culpa y la batlle que lleva el caso mira hacia Cuenca o hacia donde sea para seguir criminalizando a los unos y evitar las más mínimas cosquillas a los otros. Y entre esos otros menesteres tendríamos que encomendarnos otra vez a los jueces para ver qué dirán de la plataforma esa de Soldeu. Algún día alguien tendrá que explicar a ciencia cierta y a tumba abierta qué hay detrás de todo ello. Ahora no era la pretensión. Pero para ir haciendo boca piensen en verde y piensen que hay un castillo de cartas sobre el que se sustenta algo. ¡Y qué fácil es que un castillo de naipes se vaya al carajo!

Me iba por las ramas y me vuelvo a centrar. Hablábamos de Odebrecht y de esa obsesión para echar mierda siempre a los mismos y perfumar al resto. Pues sepan que en el mundo entero la constructora brasileña era un cliente codiciado; que los mayores bancos del panorama internacional han trabajado con ella; y que los supervisores americanos han impuesto multas muy cuantiosas -¡sin cerrar ningún banco, claro está!- a diferentes entidades financieras por alojar en sus cajas fuertes dineritos de Odebrecht. Como habrán intuido ya, en Andorra no ha llegado ninguna sanción puesto que las cantidades que pasaron, comparadas con las que movieron otros bancos, fueron irrisorias. Pero aquí somos diferentes: se mata al banco y se confía toda la suerte en alguien que ni los que supuestamente le contrataron lo quieren ver en pintura. Rodrigo Tacla Duran se llama el testigo de cargo de la Justicia andorrana. Un hombre que Odebrecht desprecia, a quien BPA denegó las operativas personales que propuso y a quien alguien financia su defensa. Puede que desde Andorra mismo. Pero esto ya serían menesteres de menesteres.

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