Una conjetura entorno al ‘caso BPA’

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Por Pedro ALBA

Permítanme hacer un ejercicio de ficción, mediante una serie de conjeturas que podrían llegar a tener sentido en el marasmo de extrañas e inexplicables razones que han llevado a Andorra a quedar actualmente como único atacante de un banco local, después que tanto Estados Unidos como España hayan decidido echar balones fuera, mirar hacia otro lado, y decir que el tema BPA es una cuestión puramente interna, dejando al Gobierno de Andorra en un papel cada vez más complicado para defender y justificar su actuación en la crisis buscando desesperadamente la culpabilidad de BPA para no tener que reponer el destrozo causado y el valor perdido.

Tomemos como inicio la ‘Notice’ del FinCEN en la que se acusaba a BPA de estar implicada a todos niveles como blanqueadora en los casos Gao Ping (causa judicial Emperador en España), venezolanos (caso judicial Petroli en Andorra), Petrov (causa judicial Clotilde en España), y Sinaloa (caso que hasta la fecha no ha salido en ninguna parte, que yo sepa).

Vayámonos hacia atrás en el tiempo, cuando Andorra era un país respetado internacionalmente y con un sistema bancario cuestionado por ser off shore, pero capaz de resistir la embestida de la crisis mundial iniciada en 2008 y con una estrategia clara de expansión internacional hacia mercados on shore en vistas a la terminación de su status tradicional.

Allá por 2004 ocurrió que en España la Guardia Civil detuvo a un abogado de renombre (Juan Piqué Vidal) que había sido el que había salvado de la cárcel al ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol en 1988 en el ‘caso Banca Catalana’. La acusación contra Piqué Vidal fue la de blanquear 80 millones de euros del Cártel de Sinaloa.

Después de 8 años de trámite judicial, se llegó a la petición del juez Andreu de una pena de cárcel de 9 años, una multa de 9 millones y 79 millones de responsabilidad civil para Piqué Vidal. Éste, entretanto iba difundiendo el falso rumor de que “éste caso se archivaría porqué había gente muy importante de Barcelona interesada en que no se llegara a juicio”. La ‘operación Tacos’, que así se llamó en España, siguió su trámite, y en 2015, después de 11 años desde su inicio, en el juicio oral, la fiscal Carmen Ballester pidió los 9 años de cárcel para Piqué Vidal.

Como indicaba el periodista de investigación Carlos Quílez en el portal Economía Digital en 2015, después de negociaciones que lógicamente no han trascendido, la fiscal -cuya honorabilidad está fuera de toda duda por el cuerpo de fiscales- cambió sorprendentemente su criterio pidiendo tan sólo un año de cárcel para Piqué Vidal, el cual lógicamente aceptó, reconociendo sin tapujos que era culpable de blanquear dinero negro del cártel de Sinaloa.

El dinero blanqueado lo fue a través de remesas que se enviaban desde España a casas de cambio mexicanas (Monex concretamente) mediante la representación en España del Bank of America, con el concepto ‘Inversión Inmobiliaria-Cartera Tarraco’. El grupo Monex estuvo acusado de entrega de tarjetas de crédito bancarias a cambio de voluntades electorales durante la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, aunque posteriormente el TEPJF resolvió que no incurrió en delito.

Éste sorprendente pacto desató todo tipo de conjeturas, aunque hay una cierta coincidencia en pensar que para conseguir semejante rebaja Piqué Vidal debió haber entregado en bandeja de plata al ministerio fiscal la cabeza de alguien.

¿De quien? No se sabe, aunque Piqué Vidal conocía los entresijos de personajes de relevante importancia pública (entre ellos Jordi Pujol, o Javier de la Rosa), y no sería demasiado suponer un cambio de cromos.

En noviembre de 2015, la agencia de noticias Europa Press informó que Pujol Ferrusola habría enviado importantes cantidades de dinero a la casa de cambio Monex, y a cuentas corrientes de la sociedad comercializadora Grupo Haklaab, invertidos en la construcción de casinos, intermediados por el empresario Carlos Riva Palacio Magaña, conocido como el zar de los casinos.

Según EFE, en una nota fechada el 31-3-2017, la UDEF tiene datos objetivos suficientes para inferir que Jordi Pujol Ferrusola invirtió en el sector del juego de Sudamérica (Argentina, Uruguay) usando diversas metodologías. Dice también que Pujol Ferrusola recibió de la casa de cambio Monex varias remesas de dinero en sus cuentas de Andorra entre 1997 y 2001 (fechas en las que los Pujol no trabajaban con BPA).

Informa El Confidencial que la familia Pujol posee bajo mano el 15% del negocio del juego en Cataluña de la mano de la familia Suqué (Grup Peralada), propietaria de Inverama, que a su vez tiene participación en casinos de Argentina y Uruguay. Concretamente, la sociedad Naranpark, SA, que gestiona el casino de Melincué, declara en sus estados contables de 2014 depositados en la CNV Argentina auditados por KPMG una deuda por un crédito con Crèdit Andorrà por valor de 96.898.975 pesos uruguayos (2.771.310 euros) a un tipo de interés del 1,28%, y otro con BBVA por importe de 16.938.600 pesos uruguayos (484.444 euros) al 6%.

Inmediatamente surge la pregunta: ¿porqué Crèdit Andorrà financia a una cuarta parte del precio que BBVA y por más de 5 veces su importe a una sociedad uruguaya? ¿Quizás por compensaciones de clientes en sus depósitos? ¿De quién? Quién sabe.

Volviendo a la cuestión inicial de la conjetura, seguimos sin saber qué secreto le confesó Piqué Vidal a la fiscal del ‘caso Tacos’, Carmen Ballester. Lo que sí sabemos es que la pena de cárcel bajó de 9 a 1 años, y que Piqué Vidal confesó haber blanqueado dinero negro del cártel de Sinaloa.

Allá por los inicios de 2014, según El Mundo, una unidad de la Guardia Civil en la que se incluía al comandante Basilio Luis Sánchez Portillo, fue de visita al FinCEN aportando documentación que finalmente, y al cabo de más de un año (marzo de 2015: exactamente la misma fecha en la que Piqué Vidal hizo la confesión que le conllevó la espectacular rebaja en la petición de cárcel), terminó provocando la ‘Notice’ que invocaba los cuatro casos contra BPA: Gao Ping, Venezuela, Petrov, y Sinaloa.

De éste último no ha trascendido nada. ¿Podría ser que tuviera algo que ver la confesión de Piqué Vidal a la fiscal con ello? Quizás implicaría a algún banco andorrano que no sea BPA y que no interesa que salga a la palestra (Andorra no podría soportar la caída de otro banco).

Lo que va resultando cada vez más evidente es que BPA no era el foco ni de la policía española en su persecución del clan Pujol, ni del FinCEN en cuanto al blanqueo de dinero del cártel de Sinaloa.

¿Sabremos algún día la verdad de todo éste lío?

Como dice la canción: quizás, quizás, quizás.

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